A veces ansiamos un mundo mejor donde no participen las injusticias, la desidia, el egoísmo, la violencia, el irrespeto, la in- tolerancia, el odio y la avaricia pero, ¿te has puesto a pensar qué estamos hacien- do para desterrar de raíz estos males que pueden estar coexistiendo junto a nosotros, en el micro-mundo del hogar que tenemos a nuestro alcance, y del cual somos más protagonistas de lo que creemos? ¿Qué tan conscientes somos de que haciendo de nuestro metro cuadrado un lugar de justi- cia, armonía y felicidad, es que podemos ir alcanzando ese mundo mejor?(Leer artículo)
Nunca es fácil ver partir a un amigo; por eso cuando el pasado jueves 4 de febrero recibí la noticia de la muerte del profesor emérito de Historia de las Religiones en la Universidad de La Habana, Enrique López Oliva, se me estrujó el corazón. A sus 85 años, Enrique era aún todo un personaje, parecía un ser mítico; su cabello blanco, gastado por el tiempo, siempre acompañado de algún sombrero elegante y una energía pura con mucha luz en su hablar, lo hacían una persona difícil de olvidar. Murió feliz, rodeado de libros sobre religión en su “castillo”, precedido por un extraordinario altar macro-ecuménico en el reparto Kholy, en el municipio Playa de La Habana. (Leer artículo)
El encabezado sugiere, a quienes gustan del género cinematográfico, el filme homónimo del oeste, con disparos, duelos y persecuciones a caballo, entre otros aspectos característicos de ese género, y usted pensará: esto no tiene relación ninguna con la cita utilizada. Entonces, ¿de qué va a hablar el añejo –para que parezca vino− ahora? Recomendación del chef: continúe leyendo (Leer artículo)
En el tiempo de la gracia te escucho, en el día de la salvación te ayudo. Pues mirad: ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación.
(2 Cor 13,12)

